La estrella de la aplicación: el diseñador web.

No hay nada peor que encontrar una aplicación que le guste pero que no funcione bien. La decepción puede llevarlo a que no la utilice más. Por eso el diseñador web es la persona más importante en un proyecto de desarrollo de este tipo. Cada aplicación tiene sus particularidades, por lo que los expertos pueden llegar a especializarse en uno u otra forma de aplicación, lo que mejora la calidad final. En una aplicación de filtros de fotografía, por ejemplo, es muy importante que la cámara funcione correctamente, y que la imagen final tenga calidad. En una aplicación de apuestas en línea la conexión con los demás jugadores es fundamental, porque en eso consiste el juego. Un participante de una mesa de juego debe estar conectado todo el tiempo, puesto que ha invertido dinero y de su participación continua depende el éxito. El desarrollador web tiene la importante tarea de velar por esto, asegurándose que el servidor funcione correctamente y que la aplicación no se bloquee al ser utilizada simultáneamente por muchos usuarios.

Otra razón por la que las personas desisten de utilizar una aplicación es la calidad gráfica. Si los planos son aburridos, o se ven pixelados, el interés del usuario disminuirá considerablemente. Esa es la razón por la que la experiencia y el dominio de diferentes lenguajes y formatos como RAW o JavaScript son puntos a favor de cualquier profesional del área, más todavía en un mundo tan moderno donde las tecnologías cambian constantemente, y se hace necesario mantenerse actualizado. Algunas opciones dentro de la aplicación pueden volverla más pesada en términos de espacio en GB, lo que influye también en la decisión de utilizarla o no.

Por esto el trabajo del diseñador web es tan importante, debe saber conjugar todas estas características y habilidades para lograr el mejor producto posible.